“Al mirar el
Cielo azul a Cupido descubrí”…. Era un crío, de hecho, esa canción de Karina,
la de las flechas del Amor, era todo un anacronismo, eran los ochentas y esa,
pues es de muchos, muchos años antes… “Esas flechas van contigo, donde tú
quieras que tú vas, están entre tu pelo y en tu forma de mirar…..” y hoy, varias décadas después no sé, si llorar, reír un
maldecir cuando entre el spotify, o el youtube me la recomiendan como
sugerencia… Preferiría, aquella "de no somos ni Romeo ni Julieta actores de un romance sin final"...si es que
tuviera que escoger una de Karina, pero, bueno, es lo que hay, un corazón herido,
un pecho vacío, un agujero que espera volver a contener algo, pero, como todo,
solo el tiempo dirá….

Hay algo oculto,
una especie de “Little dark secret” en
mí, tengo una extraña una fuerte devoción por algunos santos, no estoy muy
seguro la razón, porque provengo de una
familia que está muy lejos de ser una familia devota y fanática de los santos. Tengo
dos santos favoritos, San Judas Tadeo, que es algo así como el 911, solo para
Emergencias, y San Sebastián, cuya estampita hace unos años atrás me la
ofrecieron como el Santo de los Invertidos… Sí, parece una tontería, pero,
estaba en la Basílica de la Virgen de Guadalupe en México DF, y compraba
souvenirs religiosos, y de repente, me encuentra con aquella imagen de un joven
gallardo, moribundo, de mirada fija hacia el infinito, con flechas cruzándole todo
su cuerpo, claro, sabía que se trataba de San Sebastián, todo un icono!! Y el
vendedor me dice: Es San Sebastián el Santo de los Invertidos… ¿El santo de los
invertidos? Le pregunté. Sí, el de los homosexuales, está muy de moda entre
ellos, esta estampita se vende que ni le cuento!! Ok, me llevo, un par que ya
veo, que soy un poco invertido… Jajajaja… ¿invertido? Bueno, que a veces he
sentido que todo está al revés y todo me sale mal, que mis planes siempre
fracasan, seguro, es porque soy un invertido y soy el inverso de toda lógica y
sensatez, pensé.

San Sebastián, mi
querido San Sebastián, siempre te preguntó: ¿Dónde estás cuando te necesito? ¿Por
qué no detuviste mi errar antes? ¿Por qué tengo siempre que reclamarte tu poca ayuda? ¿ Es qué tú ya no escuchas a los invertidos? O será que como cantan los de Fangoria en
Absolutamente; ¿Solo sirves para quitarnos la Frivolidad? San Sebastián más que
santo es mártir, y como todo Mártir siempre encontramos en él mucho de Quirón,
sin embargo, ese Quirón como una criatura extraña, diferente y aislada por el
resto, también es una imagen de la propia homosexualidad, es ese vínculo entre
la lucha por ser aceptados por una sociedad que nos va viendo con mejores ojos
cada día, pero, que a la vez no estamos muy seguros de nuestra propia
identidad porque a veces nuestro peor
enemigo está dentro de nosotros, al igual que Quirón llegamos a un punto en que
queremos ser más Urano y menos Saturno. Un punto en donde vivir en el armario saturnino ya no es suficiente
y solo queda el camino de la Liberación uraniana. Pero, cómo todo Quirón al
hacerlo siempre pagamos un precio por nuestras acciones, y nos preguntamos ¿
Por qué nos ha costado tanto? Sí ser valiente es salir y ser quien uno es, los
no “invertidos” la tienen mucho más fácil, sin complicaciones, incluso se les
educa para hacer así, mientras que nosotros los seguidores de San Sebastián y
de Quirón, a veces no nos queda más que aguantar el dolor de esas flechas que
punzan atravesándonos la piel.

Pero, el sufrimiento,
no es solo ser un marginado, y es que aun viviendo en un país liberal, deberán
pasar muchos años para que el padre promedio realmente sienta que le da lo
mismo que su hijo que juega a ser spiderman termine de novio de otro que juega
a ser superman o que su princesita no quiera más que a otra Rapunzel. El sufrimiento,
también es el de siempre, el del Amor, el de dar mucho y recibir poco, el de no
sentirse correspondido, el que tratas y tratas y no sabes si tu chico o chica
te está dando una oportunidad o no. El Amor y el dolor que inflige que en
algunos casos raya en una especie de mórbido placer, es lo que nos une con la
iconografía de San Sebastián, un santo que ha inspirado a Boticcelli, al Greco,
Rubens y otros muchos más.

Miraba el rostro
angelical de aquella estampilla religiosa, San Sebastián sufría del dolor pero
se le veía extasiado, y para entender porque tanto devoto gay tiene en su
cuenta de Facebook, simplemente, se le debe ver en su rostro rubicundo, en el
que el dolor deja de serlo y empieza a ser algo más, no se trata de una especie
de masoquismo, es el martirio en su fase más luminosa, y eso es lo que propone
Quirón en su fase retrógrada, la absolución, el camino de la sanación a través
de la aceptación de esas heridas. El
Santo, como Quirón nos invita a ir más allá, a ver el Cielo, entender que en
este momento si hay que sufrir se sufre, que vendrá mejores momentos, que
después de todo, Quirón era hijo de Cronos y sabe que muchas veces no queda más
que aguantar, soportar el paso del tiempo y porque no empujar un poco más la
flecha que después de todo, el cuerpo, la piel, la carne no son más que eso, y
lo que importa son los sentimientos, por eso, quizás, mis rezos fallaban: “Porque
a San Sebastián al igual que Quirón lo único que lo puedo pedir es que el dolor
sea el camino de mi evolución, sean el camino de la redención”
