Todos tenemos un sin fin
de manías y defectos, claro, también una que otra virtud. Dentro de
esa gama de vicios que pueden ser virtud, considero yo tener una
especie de obsesión por la lectura. Desde que recuerdo, me recuerdo
leyendo, así que ahora verme de repente revisando algunos blogs que
sigo, leyendo alguna revista a la que estoy suscrito, me parece de lo
más normal.

En realidad esa noche no
dormí bien, y lo digo con seriedad, porque los que me conocen saben
que a veces no cierro los ojos en toda la noche, pero, vaya esa noche
si que no dormí, pensando y repasando lo que ocurría después del
matrimonio, al menos a mi alrededor. Mis padres seguían felizmente
casados ya por décadas o más bien siglos, mis hermanos casados,
divorciados y vueltos a casar, la mayoría de mis amigos y colegas
heterosexuales, unos casados y cansados de lidiar con toda esa vida
de “pareja” que parece no ser tan maravillosa como creía y otros
muchos de nuevo en la jungla de la soltería, viendo a cual nueva
presa atacar. Pensé: ¿Será que todo esta lucha legal de verdad, al
final nos terminará quitando el “charming” de ser gay o será
que estaré como mi padre planeando con mi madre si se irán a Kenia
de vacaciones o alguna playa en una isla del pacífico. Pero,
volviendo al asunto astrológico y dejando de lado las disertaciones
si me iré o no a matricidiar, me di cuenta que Saturno en Libra fue
el que ayudó a mi comunidad a luchar por tener al menos la
prerrogativa de intentar ser feliz y llevar una vida un tanto anodina
y muy convencional con su pareja.
Saturno estuvo en Libra
desde el 2009-2010 hasta el 2012, este planeta se encontraba
exaltado, o sea tenía más poder del que suele tener. Libra es el
signo por excelencia de las relaciones y los contratos, ergo, el
Matrimonio. Saturno es la ley. Libra es la equidad, Saturno es el
convencionalismo. Además Saturno en Libra nos debía una, pues,
antes de este tránsito, la última vez, a principios de los ochentas
nos dejó a la epidemia del SIDA y muchos aún culpan a nuestra
comunidad por la propagación de la plaga. Así que como es Saturno,
el más correcto y rígido de todos los planetas, nos pagó esa deuda
y abrió de par en par las puertas del ayuntamiento para que Adán se
casara con otro Adán. Por supuesto, este tránsito no sólo ponía a
prueba la intolerancia de muchos países sino también a muchas
parejas, Saturno en Libra parecía haberse ensimismado con las
parejas de larga duración, quieres que sea para siempre, ¡pues toma
esto! Y es así como vi, durante este tránsito a muchos amigos tanto
homosexuales como heterosexuales lidiar con los miedos más extraños
en su vida en pareja, algunos terminaron separándose, no soportaron
la depresión, las enfermedades o las exigencias de su media naranja.
Sí Saturno les hizo tomar decisiones frías y cortantes. Pero, ya
eso pasó, Saturno se encuentra en estos momentos por Escorpio y la
boda ya pasó, la luna de miel o hiel está empezando, ¿Qué nos
tendrá preparado este Saturno, tendrá alguna deuda que pagarnos?
Hace 29 años atrás
aproximadamente, Saturno se encontraba también en Escorpio, el SIDA
empezaba a hacer estragos, pero, como en Escorpio todo es a nivel
casi invisible, se logró aislar el virus, se descubrió que la clave
estaba en la monogamia, un tema que nos guste o no, es muy
escorpiónico, “serás mío y sólo mío” es el eslogan favorito
de este arácnido de apéndice ponzoñoso. La industria del látex
proliferó también, como es de esperarse el sexo no paró de vender,
sin embargos, los lugares más plutónicos de Nueva York y otras
ciudades del mundo vieron una gran reducción en su clientela. Ahora,
en este nuevo tránsito Saturno en Escorpio, nos trata con más
soltura pero también nos advierte que para morir lo único que
necesitas es estar vivo. El SIDA como se dice en los países
desarrollados es la nueva Diabetes, si te haces todos los controles
médicos y te tomas la medicación, vivirás. ¡Es asunto tuyo! Ahora, por supuesto, el miedo es más bien se cierne sobre la obesidad
mórbida y otras nuevas epidemias. Si, los tiempos cambian y nosotros
ya hasta nos podemos casar, pero, y aquí viene la pregunta que tanto
has esperado: ¿Qué pasará con Saturno en Escorpio y los
matrimonios gay?
Si Saturno en Libra es la
boda en Escorpio sería la luna de miel y todo lo demás... Saturno
en Escorpio nos habla de sexo, del placer de tenerlo con quien has
decidido tenerlo, la relación uno a uno que empezó en Libra llega a
un punto de intimidad más intenso y pasional. ¿Habrán orgasmos o
no durante la noche de bodas? La verdad seamos sinceros, creo que la
mayoría de nuestras parejas ya lo saben con anticipación, pues, en
nuestra comunidad no tenemos tan arraigado ese mito-cliché de la
virginidad, si te has mantenido puro y casto es asunto tuyo, no fue
tu madre quien te lo exigió, porque si ella quisiera exigirte algo
sería que dejarás ya de pavonearte tanto con esos ajustados
pantalones. Entonces, no, en ese aspecto Saturno en Escorpio no
tendrá mucho que ver, pero, hay otros temas muy escorpiónicos cada
uno de ellos y que con el poder de Saturno, pues te meten miedo hasta
en la médula de tu propio inconsciente y más allá. Y te hablo de
cuentas mancomunadas, del deseo de adoptar ya no podrás gastar 200
euros en tus camisas italianas, pues si quieres una muñequita
oriental como hija, pues la querrás en la mejor escuela, porque sí sé algo
es que sí los padres heterosexuales quieren lo mejor para sus hijos,
nosotros además queremos lo mejor, lo más caro y llamativo, en cierta manera también tenemos una deuda con la sociedad y es demostrar que podemos ser tan
buenos o mejor que cualquier otra familia. Otro tema escorpiónico es
la muerte y ¿si te quedas viudo porque tu Adán en realidad tenía
una enfermedad cardíaca no controlada? y ¿qué me dices de los
secretos , la infidelidad y la traición? ¿Podrías lidiar con eso?
Y el tema más común de Saturno en Escorpio, la maldita impotencia,
¿Qué harías si de repente la varita pierde su magia y no es por tu
culpa? ¿Si la pastilla azul deja de funcionar y recurres a todos los
medicamentos tanto alopáticos como homeopáticos y ninguno parece
hacer resucitar a tu amiguito? Sí, dime ¿Qué harías por qué
después de todo prometiste estar con tu Adán hasta que la muerte
los separe? Pero, dime, ¿cuál muerte, la tuya, la de él, o la de
la relación?... Será que todo al final era como decía mi amigo, a
partir de ahora, no deberíamos llamarnos gay, porque ya ni felices ni
divertidos se nos ve.
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